Los niños deben decidir si tienen hambre, qué desean comer de los
alimentos que les sirven y cuándo se sienten satisfechos. Los padres
controlan los alimentos disponibles para los niños, tanto a la hora de
la comida como entre las comidas. A continuación, algunas pautas que
puede seguir:
- Establezca un horario para las comidas y los refrigerios. Está bien elegir no comer cuando tanto los padres como los niños saben a qué hora es la siguiente comida o refrigerio.
- No obligue el niño a comer toda la comida en el plato. Eso les enseña a seguir comiendo aunque se sientan satisfechos.
- No soborne o recompense a los niños con la comida. Evite usar el postre como recompensa por haber terminado la comida.
- No use la comida como demostración de amor. Demuestre su amor abrazando a los niños, dedicándoles un tiempo o elogiándolos.
Involucre a los niños
A la mayoría de los niños les agrada participar en la selección de
los alimentos que se sirven en las comidas. Converse con ellos sobre las
diferentes opciones y la planificación de una comida equilibrada.
Algunos niños quizá deseen ayudar en la compra y en la preparación de
los alimentos. En el supermercado, enseñe a los niños a leer las
etiquetas para que comiencen a aprender sobre los valores nutritivos.
En la cocina, asígnele a su hijo tareas apropiadas para su edad de
modo de evitar que se lastime o se sienta abrumado. Al final de la cena,
no se olvide de elogiar al cocinero.
Los almuerzos escolares también pueden servir de aprendizaje para los
niños. Es más, si puede lograr que ellos comiencen a pensar en lo que
van a almorzar, es probable que pueda ayudarlos a hacer cambios
positivos. Sugiérales que digan qué tipos de alimentos les gustaría
comer en el almuerzo o vayan juntos al supermercado para comprar
alimentos saludables que puedan llevarse a la escuela.
Otra buena razón para involucrar a los niños es prepararlos de modo
que tomen buenas decisiones en lo que respecta a los alimentos que
comen. Eso no quiere decir que repentinamente su niño preferirá una
ensalada a las papas fritas, pero los hábitos alimenticios que usted le
ayude a formar en el presente pueden encaminarlo hacia decisiones más
saludables por el resto de su vida.

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