Aunque practicar buenos hábitos de salud no garantiza del todo el gozar
de una vida más larga, definitivamente puede mejorar su calidad. Si se
practican con regularidad, unas cuantas cosas simples pueden ayudar a
minimizar el riesgo de enfermedad y enriquecen la vida.
¿Cómo tener una vida saludable?
El equilibrio es un concepto fundamental. Este debe tenerse tanto en
la actividad física como en los hábitos alimenticios. Sin embargo, estas
pautas deben inculcarse desde la más temprana infancia para que logren
convertirse en hábitos diarios. Para esto, en el caso de la actividad
física, es fundamental el ejemplo de los adultos, tanto los padres como
los educadores. Son ellos los que deben fomentar las actividades
deportivas y recreativas, limitando las horas de ocio y sedentarismo,
especialmente las horas frente a la televisión, los juegos de video y el
computador. La práctica deportiva es conveniente, más allá de sus
beneficios físicos, por su contribución a la formación integral de la
persona y al desarrollo psíquico necesario para alcanzar la madurez.
En cuanto a los hábitos nutricionales, los alimentos no son “buenos” o “malos”, lo que importa es el equilibrio y la proporción. Es importante estar conscientes de la importancia de los vegetales en la dieta diario, siendo estos una fuente fundamental de nutrientes. Las carnes rojas y las grasas en general deben ser consumidas pero en menor cantidad.
En resumen: una alimentación variada y equilibrada, junto con un aumento de la actividad física, tienen una repercusión positiva en la salud y bienestar.

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